El Perdón como búsqueda de Paz

¿Es posible aspirar a a tener paz personal sin haber perdonado? Suena como poco complicado… Y cómo perdonamos?  Y si perdono, tengo que olvidar lo que ocurrió, lo que me pasó, como si nada?

El rencor es como el odio… ese veneno que yo pretendo que se beba el otro  pero que me estoy tomado yo porque nada más sentir esa emoción ya  me está afectando a mi organismo y no precisamente en positivo y si además el destinatario del veneno es uno mismo la culpa arraiga con todas sus raíces impidiéndonos un mínimo de felicidad y paz personal.

Y qué hacer? Cómo perdonar? Cómo saber si he perdonado?

La primera parte del perdón y la más importante es simplemente tener la voluntad de hacerlo, la necesidad de pasar página tras haber descubierto que esa situación no nos ha llevado a ningún lugar agradable ni probablemente hayamos solucionado nada con ello.

Los que tenemos fe jugamos con ventaja…Entregarlo a Dios con la humildad  que podamos para que  Él limpie en nosotros todo ese rencor u odio,  de esta forma ese deseo de querer dejar atrás se convierte en la antesala de empezar a sentir de otra manera… uno comienza a  atisbar la paz…

Hay una práctica muy hermosa que es tocarnos con las manos la zona del centro del pecho sintiendo nuestro corazón e imaginar que de el emana una luminosa luz blanca y que con nuestro pensamiento la llevamos a la persona que necesitemos perdonar  visualizando que la rodeamos con esa luz y le deseamos paz…Este sencillo ejercicio da tranquilidad y liberación inmediatamente… Lo podemos hacer las veces que necesitemos hasta conseguir que cuando venga a nuestro pensamiento la persona o el hecho no nos altere…

¿Cómo sé que he perdonado? Lo sabrás cuando la alegría del causante de tu dolor  no provoque en ti ningún sentimiento negativo ni su desgracia ninguno positivo.

No se trata de dejar que personas que nos dañan continúen haciéndolo por sistema, ni permitirlo gratuitamente, aunque curiosamente cuando empezamos a perdonar con conciencia aparecen los cambios, al enviarles amor  a estos seres y comenzar  nosotros a vibrar en otras emociones dejan de resonar con nosotros y desaparecen de nuestras vidas o cambian su comportamiento, algunas veces casi milagrosamente…

LA PAZ COMIENZA CONMIGO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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